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Eusebio Güell Bacigalupi (1846-1918), nació en la rica familia del industrial textil catalán Joan Güell. Heredó de su padre el buen olfato para los negocios y de su madre el gusto por las artes. Estudió Derecho, Economía y Ciencias en Barcelona, Francia e Inglaterra. En 1871 se casó con Isabel López, hija del Marqués de Comillas, pasando a intervenir en las empresas de su mujer (Banc Hispano-Colonial y Compañía de Tabacos de Filipinas).
Se asoció con el Técnico e inventor Ferran Alsina consiguiendo mejorar la posición económica de su familia. Fue director de la Caixa d'Estalvis y Mont de Pietat de Barcelona, fundó u dirigió compañías de seguros, ferroviarias y cementeras como l'Asland. Tuvo una vida política activa: fue regidor de Barcelona, diputado provincial y senador.
Era un filántropo y amaba el arte. Dibujaba y pintaba ágilmente, le gustaba la música, entendía sobre escultura y conocía los museos y monumentos europeos ya que viajaba mucho.
En uno de estos viajes, fué a la Exposición Universal de París para estar al día de las últimas novedades en las máquinas textiles para sus fábricas. Al pasar por el pabellón de España vio una vitrina fantástica: la madera de roble tallada conjuntaba perfectamente con los finos hierros forjados y con resaltes decorativos que aguantaban unos cristales dispuestos de una manera inusual, que permitía una cómoda visión de los guantes expuestos.
Al llegar a Barcelona, se dirigió a la tienda de Esteve Comella para conocer al autor del maravilloso expositor que había visto en París. Allí le indicaron que lo podría encontrar en el taller donde se había realizado: el Taller Puntí.
Eduard Puntí era especialista en la fundición del hierro, carpintería, vidriería y todo tipo de artes e industrias artísticas en general. Gaudí frecuentaba su taller, seguramente porque sentía la necesidad de estar en contacto con los artesanos, como cuando era pequeño que veía a sus padres hacer alambiques para destilar alcohol y calderos.
Güell se dirigió al taller y allí le presentaron a Gaudí, iniciándose así una relación que duró hasta la muerte de Güell en 1918.
Así fue cómo Eusebio Güell se convirtió en el mecenas de Antonio Gaudí. Güell siempre valoró y se decantó hacia la nueva arquitectura que Gaudí proyectaba, pagando todos las facturas que recibía sin poner ningún problema y el artista, al sentirse comprendido y estimulado, se entregó con pasión a todos los trabajos que Güell le encargó como el Palacio Güell, el Parque Güell, o la Finca Güell de Barcelona a la que se accede a través de la puerta del dragón.
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